sábado, 8 de mayo de 2010

Las EXPO y sus pabellones

Desde la primera exposición universal (Londres 1851), los pabellones han sido siempre la primera referencia, los que han recibido la primera crítica, dependiendo de ellos en gran parte el éxito del evento o el país. En esta primera edición, fue el constructor de invernaderos Paxton, quien diseñase el afamado Palacio de Cristal (abajo). Dicho mega recinto, tuvo una gran acogida por sus formas y técnica edificatoria, aunque terminó por convertirse en aquello que su diseñador venía construyendo, haciendo el calor insoportable.

El pabellón de la URSS en 1925 de Melnikov, el alemán de Barcelona en 1929 de Mies y tantos otros, son hoy referentes ineludibles de la arquitectura, creando moda y precedentes. Eran la mejor forma de mostrar al mundo la importancia de sus países. Aunque si alguno quisiera recordad especialmente, es el de España de París 1937 de Sert . En plena guerra civil, el gobierno de la república apostó por esta exposición, con la esperanza de reclutar apoyos internacionales para la Guerra Civil. Pero lo verdaderamente remarcable fue la forma en como denunciaron la situación española, contratando a Picasso, quien no quiso cobrar su famoso Guernica, y mostrando un numeroso catálogo artístico contemporáneo siempre inspirado en el sufrimiento que el conflicto causaba. Aunque como sabemos, no funcionó. Aun así, ¡¡¡ Bravo !!!

En contra posición, encontraríamos el pabellón español de Bruselas 1958 de Corrales y Molezún (arriba). Un magnífico edificio desmontable que hoy sufre su completo abandono, pero que un su día mostró de forma sobresaliente una España que volvía al concierto internacional tras décadas de ostracismo. Sin embargo, al contrario que en el caso republicano, el contenido no hacía justicia al contenedor. Bailarinas flamencas para encima de la tele, baturros bailando jotas y un sin fin de elementos "tipical spanish" que hoy nos harían sonrojarnos. Claro ejemplo de lo cortos de miras de los regímenes totalitarios, como el franquista.

Y una vez más, hoy asistimos a una exposición universal, y una vez más, China encuentra el modo con que mostrarse al mundo con un presupuesto inalcanzable para cualquier otro anfitrión. Y de nuevo, son los pabellones los que suscitan la admiración o la crítica, al margen de la escasa afluencia de público que no alcanza ni de lejos lo previsto. Aunque también preveo que tras la expo, habrá una crítica más que hacer y es que al igual que con las olimpiadas, las infraestructuras pensadas para el evento, no tendrán función alguna tras este, quedando sin uso, como ya pasase en Sevilla.

En esta ocasión, hemos de estar muy contentos con el proyecto español (arriba), tanto por su magnífica arquitectura, como por ser uno de los más visitados y mejor valorados por el público asiático. Es una tendencia muy extendida hacer referencia a la arquitectura tradicional de tu país para construir tu pabellón, pero apreciamos muy diferentes soluciones y resultados.

El que nos representa puede ser el ejemplo del mayor acierto, usando como piel un elemento como el mimbre en principio alejado de la construcción, pero que une la artesanía española con la China, sirviéndose de lo efímero de la edificación.

Por su parte el chino, se sirve de una técnica tradicional de construcción para dar forma a su pirámide invertida y truncada de madera, pero que personalmente supone una megalómana estructura nada atractiva. Y como siempre, países conocidos por sus tiranías políticas que los gobiernan, muestran en sus edificios lo casposo de sus razonamientos, como el "castillo" iraní, o el anticuado norcoreano.


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