martes, 19 de abril de 2011
Redescubriendo la iglesia-fortaleza de Ujué / Uxue
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Dominando el valle
miércoles, 6 de octubre de 2010
Otro giro por Italia: Emilia-Romagna
domingo, 8 de agosto de 2010
Paraisos cercanos
miércoles, 7 de abril de 2010
Mundos paralelos, en el norte de Navarra
lunes, 9 de noviembre de 2009
Este de Alemania a mis 10 años
Con apenas 10 años en 1994, mi padre me invitó a acompañarle un verano recién terminado el curso, hasta Alemania, en donde comenzaría un programa de investigación entre su empresa y otra germana. Ilusionado acepté, esperando ver ese gran país que tanto admiraba mi padre por su pujanza empresarial, seriedad y modernidad. Y así fue, a cada kilómetro recorrido, pues fuimos en coche, me asombraba más de la autobahn, de ver el tren de alta velocidad sobre puentes que creía imposibles, la grandeza del Skyline de Frankfurt am Main, etc. Pero la sorpresa llegó a mitad de camino.
A punto de llegar a nuestro destino, Schönebeck cerca de Magdeburgo, en torno a la ciudad de Helmstedt, vimos al lado de la carretera una explanada de proporciones faraónicas con alambradas y puestos de control abandonados... esa debe ser la antigua frontera Iñigo... entonces mi padre me empezó a contar la historia de las dos Alemanias por entonces recién reunificadas. Lo cierto es que solía ser mi madre la que me instruía en historia, arte y cultura general, mientras que mi padre me educaba a base de viajes, de mostrarme la vida de la forma más práctica, enseñándome los retos del día a día de un modesto empresario que se abría camino a base de horas de trabajo. Juntos descubrimos los efectos de la dictadura comunista de la República "Democrática" Alemana. Justo tras esta imagen, paramos a comer en un pueblecito de enorme encanto que estaba en sus fiestas locales, con bandas ¿tirolesas?, cerveza sin límites y bailes pintorescos. Lo que nos dejó anonadados es que para acceder a él, tuvimos que circular por la vieja carretera que aun tenía carteles que anunciaban su uso periódico militar con un cartel: "peligro tanques".
Ya en nuestro destino y tras la primera reunión de trabajo (recuerdo que nuestros anfitriones calcularon que duraría dos horas y sorprendentemente así fue, dos horas exactas en las que yo descubrí junto al amigo que nos acompañaba el imponente río Elba), nos hablaron un poco del ruinoso aspecto que tenían las empresas que nos rodeaban: esa es una antigua fábrica de tractores que llegó a emplear a 2000 trabajadores (imagen), tras la caída del muro cerró... esa es una empresa que fabrica pintura, ha pasado de 400 a 100 trabajadores... esa otra... y un largo etc. Signos clarísimos de como se pasó de un día a otro de la era industrial, ya superada a este lado del telón de acero, a la post industrial sin anestesia alguna. Un choque cultural y una crisis económica que aun hacía tambalearse a una sociedad oriental teutona desorientada, desanimada y al borde del abismo. Las dos Alemanias estarían unidas políticamente, pero socialmente la brecha era más que patente.
Esa noche cenamos y dormimos en un precioso hotelito al borde de un pequeño lago cerca de la ciudad. Era digno de postal, con un denso bosque que guarecía las tranquilas aguas plagadas de aves de toda clase y unas cómodas playas en la que otros niños jugaban, pero algo rompía la serenidad y es que si alzabas la mirada sobre la copa de los árboles, aun se veía una torre de vigilancia recuerdo del control absurdo que militarmente se tenía de la población durante la era comunista. Igualmente existían puestos de estos en los cruces principales de aquella modesta urbe.
Finalmente antes de irnos cenamos por nuestra cuenta, sin intérprete, en un restaurante regentado por un chaval joven que cansado de no encontrar trabajo se había establecido por su cuenta. Fue divertidísimo para todos intentar pedir una ensalada y un filete con patatas... ¿kartofen friten?... y es que nos habían advertido que al contrario de en el occidente, el nivel de inglés o cualquier otro idioma era casi nulo, pues para evitar la contaminación occidental, el gobierno tiránico del Este prohibía el aprendizaje de otros idiomas.
BERLÍN
Tras las jornadas de trabajo y tan cerca como estábamos de la capital, decidimos ir a verla antes de regresar. Aun nos reímos recordando como nos confundimos y pasamos por debajo de la puerta de Brandemburgo con la furgoneta alquilada con las palabras "Murchante Navarra" escrita en el lateral y la banda sonora de claxon de los taxistas capitalinos de acompañamiento. Pero ese Berlín distaba mucho de ser el de hoy. La cicatriz del muro era advertida por la cantidad de obras que querían borrar su existencia suplantándolo por edificios, avenidas, centros oficiales de la reunificación, etc.
A mitad de tarde nos sorprendió una sirena como las que escuchamos en los documentales de bombardeos de la II Guerra Mundial y nos advirtieron que habían encontrado en uno de esos solares una antigua bomba del conflicto armado sin estallar y que debíamos abandonar la zona. Toda una aventura de viaje a mis tempranos 10 años.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Más fotos de Lisboa
Pabellón de Portugal: Alvaro Siza
Son unas fotillos que he encontrado mirando unos CD´s viejos. Las hice estas navidades pasadas.
Lo cierto es que este edificio, que desde lejos no nos llama mucho la atención, salvo por su vela tumbada claro está, guarda un número importante de sensaciones para el ojo ávido de encontrarlas. En la primera foto, vemos como la cubierta juega con las curvas del paisaje, con el teleférico y el puente de Vasco de Gama, remarcando con sutileza las mentadas curvas y la horizontalidad de las mismas, así como del océano. ¿Un recuerdo de la horizontalidad del paisaje que debían sufrir los afamados descubridores lusos?
En la segunda vemos la contraposición de la verticalidad y contundencia de los soportes de la vela, con esta misma. La vela que desde lejos transmite una sensación textil, bajo ella nos acoge en un entorno controlado, como si estuviésemos dentro del edificio, haciéndonos conscientes de su peso y contundencia. Al margen quedan algunas goteras que han empezado a surgir.
Pero también guarda un espacio muy diferente y oculto en su parte trasera. Una serie de "hortus" abiertos en descentrados pasos, crean ligeros recorridos que nos recuerdan a los patios típicos de la cultura ibérica, con un blanco encalado solo roto por el verde de la vegetación. Además encontraremos un pasadizo que nos reconducirá hacia la entrada y vela del pabellón, que nos recuerdan a muchas otras obras de Siza.
martes, 4 de agosto de 2009
Giro por Italia
Lejos de hablaros sobre los conocidísimos centros turísticos con los que nos deslumbra Italia, me gustaría daros a conocer otros, que pese a ser también afamados, suelen quedarse apartados de las rutas.
El primero se trata de un curioso pueblo medieval (de los pocos que pueden afirmarlo en Italia tras la explosión renacentista). San Gimignano, disfrutó durante muchísimos años de una competición curiosa, en la que los nobles y los pudientes mercaderes, rivalizaban por construir la torre más alta en sus palacios, por lo que hoy goza de un sky-line de piedra y ladrillo único en el mundo. Da gusto pasear por sus calles, aunque la cantidad de turistas por metro cuadrado, nos hace lamentar no respirar un aire más auténtico.

Catedral de Siena.
Costa Amalfitana.Al sur de Nápoles, se extiende dicha costa. Las ganas de un poco de relax nos hizo buscar un pueblo costero desde el que abordar al día siguiente las ruinas de Pompeya, pero la elección resultó ser más que acertada. Escarpados montes descienden en acantilados hasta el mar, queriendo salir de nuevo en forma de pequeñas islas. En dichas escarpadas costas se acomodan pueblos de infinito encanto, con interminables cuestas e innumerables miradores. Un lugar perfecto en el que bañarse y sumergirse en el carácter Italiano más parodiado, pero no por ello, menos agradable.
Advertencia: No conducir en Nápoles ni más al sur, es otro mundo.
Montes Sibillinos.La reunión del G8, nos hizo alejarnos de L´Aquila, para el evento anual al que asisto, pero me regaló un nuevo enclave de ensueño. El Parque Nacional de los montes Sibilinos, se encuentra en en la costa Adríatica (Este) de Italia, más o menos a la altura de Roma. Es una sierra que guarda impresionantes cortados, imnóticas cascadas y postales románticas de viejas ermitas. Adentrarse en sus sendas es garantía de naturaleza, todo tipo de deportes y sorpresas.
lunes, 23 de marzo de 2009
De paseo con un fotógrafo
Al principio de este curso, uno de mis profesores horrorizado por la cantidad de fotos que aportábamos para referenciar el solar del proyecto, dijo: ¡ójala que cada foto os costase 30€! así os pensaríais muchísimo más las fotos que tiraseis y no me inundaríais de imágenes que cuentan una y mil veces lo mismo. 
Siguiendo aguas abajo, alcanzamos el puente de La Torre de Londres y el ayuntamiento de Norman Foster. Y de nuevo nuestras miradas entrenadas en diferentes disciplinas nos hacen mirar a lugares diferentes.
Me quedé sorprendido el día que me enseñó las fotos, pues no había sido capaz de preveer ninguna de las imágenes que ella había sabido captar. Qué diferente es mirar el mundo con ojos de fotógrafo y ojos de arquitecto, pero de vez en cuando, solo de vez en cuando, nuestras miradas pueden acercarse hasta congeniar.
Hablar en blanco y negro:
¿A caso no os vienen a la mente el color verde característico de estas fuentes y el particular sabor de su agua? y esto a pesar de ni tan siquiera ver el agua ni color alguno. 





